
Es innegable que la buena salud de la que goza a día de hoy el cine superheroico no empezó con Superman (Richard Donner, 1978), ni siquiera con Batman (Tim Burton, 1989). Aunque estos films son muy destacables y representan tal vez a los dos grandes clásicos imperecederos del género, convirtiéndose también en clásicos del cine en general, realmente el auge de los pijamas en el cine estalló tras películas como Blade (Stephen Norrington, 1998), X-Men (Bryan Singer, 2000) y sobre todo la gran Spider-Man (Sam Raimi, 2002), que recuperaba la magia de la cinta de Donner al crear una historia colorista en la que tanto el héroe como el villano estaban muy bien perfilados y donde se le concede una importancia pocas veces vista a la vida privada del héroe protagonista. Pese a algunas licencias en cuanto a adaptación, Raimi paría una dignísima película tanto para fans del trepamuros como para profanos. Inspirándose por igual en los comics, en una serie televisiva de los años noventa y en un fallido proyecto de James Cameron (Terminator, Titanic) sobre el personaje, el director de Posesión Infernal creó una trilogía cinematográfica de calidad descendente sobre las aventuras y desventuras del hombre araña.
¿Descendente? Es cierto que Spider-Man 3 (Sam Raimi, 2007) es un putruño hediondo que hasta consiguió que su director se disculpase en los extras del DVD, pero si has leído el título de ese texto imaginarás que realmente la mierda empezó ya con Spider-Man 2 (Sam Raimi, 2004).
¿PERO WTFQUÉ? ¡¡¡SI LA PELÍCULA ESTA TIENE EL PUTO MEJOR TRAILER DE LA HISTORIA DEL CINE!!! ¿Qué? Si. Lo tiene. Y punto. Es así. ¡¡¡PERO LA PELI ES UNA PUTA MIERDA INDOLENTE Y DESVERGONZADA!!!
¿Creéis que lo digo porque Mary Jane es menos pelirroja y por lo tanto una pelirroja más natural que en la anterior? ¿Porque es cuando Harry Osborn comienza a lloriquear hasta el fin de la saga? ¿Porque Connors aparece brevemente para no convertirse en Lagarto como todo el mundo pedía? Ni de lejos. Lo digo por el gran villano de la función, esa violación anal que perpetraron Alvin Sargent, David Koepp, Alfred Gough y Miles Millar en fila india al Doctor Octopus y que aún ahora debe tener sangrando al cadavérico culo de Steve Ditko.
El Doctor Octopus de las viñetas, creado en los sesenta por Stan Lee y Steve Ditko en plena efervescencia del Universo Marvel, es muy diferente al mal papel que le dan aquí al gran Alfred Molina. Y con “muy diferente” quiero decir mucho mejor e interesante.
En el comic Otto Octavius no es ese científico bonachón que intenta hacer del mundo un lugar mejor y que ama y respeta a su cariñosa esposa, no, el personaje creado por Lee y Ditko… que coño, por Ditko, es un ser marginado, solitario y huraño. Es el típico friki introvertido que en el colegio recibió tantas hostias que llegó a creerse mejor que el común de mortales. Ahora ya adulto, las hostias continúan en forma de desprecio y de insultos por parte de sus colegas científicos que no toman en serio sus investigaciones e inventos, entre los que se encuentran sus famosos brazos metálicos. Se sabe por encima de una humanidad a la que odia y el accidente que lo pega de por vida a sus brazos, lejos de ser trágico para él, solo facilita algo en lo que él ya llevaba pensando toda su vida. Octopus no es alguien a quien un error ha dejado tocado. Octopus no es una víctima de las circunstancias. Octopus es una víctima de los presuntuosos y los ignorantes. Octopus, como cualquier buen personaje de la Marvel, podrías ser tú.
El Otto Octavius interpretado por Molina está impedido, un inválido. Este Octopus fílmico no es capaz de valerse por si mismo ya que, de alguna extraña y fantástica manera, sus brazos artificiales controlan su mente como el suero controlaba al Duende Verde. Un gran personaje se destroza para caer en el gran error en el que cae toda esta saga. Hay que fijarse para encontrar en la trilogía de Sam Raimi un villano que no tenga la mente controlada por algo y si nos fijamos encontramos al Hombre de Arena en la última, convirtiéndose así en el mejor villano, por original, de las tres películas. Triste. El villano loco y con la mente turbia quedaba bien en la original con su Duende Verde, más que nada porque el personaje comiquero es así. Pero con el Doctor Octopus no.
Muchos olvidan que durante mucho tiempo el Doctor Octopus fue el gran archienemigo de Spider-Man, siendo el primero que derrota a este icónico héroe y lo sigue haciendo en múltiples ocasiones incluso cuando el Duende Verde ya ronda por la colección del cabeza de red. Los comics de Marvel se caracterizan porque sus superhéroes tienen grandes problemas tanto en su vida personal como en su vida disfrazada y la primera vez que el alter ego de Peter Parker tiene problemas realmente serios es cuando aparece en su vida un genio que no solo iguala al suyo, también le supera. El genio del doctor Otto Octavius, que muy conscientemente y controlado solo por sus propios deseos personales, viene a vengarse de todos los que le han hecho daño cuando él estaba indefenso. Ahora no solo tiene un arma, tiene cuatro, y va a usarlas.
La película menosprecia al hombre que más cerca ha estado repetidas veces de matar a Spider-Man y que incluso ha llegado a conseguirlo para convertir a este hombre con unas metas muy claras en alguien que, balbuceante, habla consigo mismo mientras intenta conseguir un fin poco claro y nada explicado en la trama. Llevará una gabardina de lo más cool y todo lo que quieras pero eso no quita que al final sea él y solo él quien salva Nueva York. Los guionistas se cansan de taladrar el culo de Otto y le conceden, tan solo al final de la película, un momento de clemencia en el que demostrar que es superior a su enemigo arácnido. ¿Y cómo lo aprovecha el personaje de Alfred Molina? ¡¡¡SALVANDO LA PUTA NUEVA YORK!!! Porque ese personaje no es el Doctor Octopus. Porque el Octopus real nunca fue cool. Vestía esa ropa ridícula porque era un frikazo resentido más. Hasta que dejó de serlo para pasar a convertirse en un frikazo resentido y poderoso.
El Doctor Octopus pasó de ser tú a convertirse en quien tú quieres ser y hay alguien ahí arriba en Columbia Pictures que no quiere que admires al vencedor y quiere que sigas adorando al débil Parker.
Y por todo esto y más Spider-Man 2 es una mierda.













